RasPiO Pro Hat

Hace unas semanas publicaba un episodio del podcast acerca del RasPiO Pro Hat, una expansión para la Raspberry Pi que protege, rotula y ordena todos los pines GPIO para que usar nuestra Raspberry Pi para prototipar sea más fácil y seguro que nunca. En aquel momento, este proyecto estaba todavía en fase de financiación en Kickstarter y puse mi granito de arena aportando una contribución que me premiaría con uno de los primeros ejemplares de este aparato.

Mi RasPiO Pro Hat :)
Mi RasPiO Pro Hat 🙂

Hace unos pocos días me llegó, por fin, mi Pro Hat. En este pequeño artículo y para todos los que no habéis escuchado el episodio en cuestión os contaré de qué se trata y bajo qué circunstancias nos puede interesar adquirir este complemento que actualmente se encuentra en fase de pedido anticipado en la web de Alex Eames, su creador, por 15 £ envío  internacional incluido.

RasPiO Pro Hat: recordando qué es

El RasPiO Pro Hat es una expansión HAT (Hardware Attached on Top) que se conecta a los pines GPIO de cualquier modelo de Raspberry Pi de 40 pines. Básicamente y como decíamos antes, reordena, rotula y protege los pines GPIO usando una rama formada por un diodo especial (zener) y un resistor de 330 Ω. Además, y como podéis apreciar en la foto con la que abría este artículo, incorpora:

  • Una mini-placa de prototipado de 17 filas, como la que estamos acostumbrados a usar. Es decir: los conectores de sus filas están conectados entre sí dentro de cada grupo (o “mitad”)
  • Conectores negros rodeando a la placa de prototipado por 3 de sus cuatro laterales:
    • 16 pines de alimentación y tierra:
      • 8 de 3,3 V, rotulados como 3V3
      • 8 de 0 V, rotulados como GND (de GrouND, tierra)
      • 2 de 5V
    • Los pines GPIO de la Raspberry protegidos y ordenados, rotulados siguiendo la numeración BCM (del 2 al 27)
  • Los pines GPIO de la Raspberry están disponibles sin proteger, y a ellos podemos soldar terminales para usarlos adicionalmente

Con este HAT podremos comenzar a programar elementos físicos electrónicos sin usar resistores, esto es: mediante la simple conexión de cables desde los conectores GPIO protegidos y los de alimentación y tierra. De este modo, con un juego de componentes y algunos cables podremos prototipar muchas cosas sin miedo a dañar el microprocesador de la Raspberry Pi si fallamos al diseñar las protecciones de los pines (resistencias de limitación, divisores de tensión). Además, es un complemento ideal a la librería GPIO Zero de Ben Nutall que permitía programar las cosas por su nombre: un led como LED…

Os recuerdo el código necesario para hacer encender un LED conectado al GPIO número 12:

from gpiozero import LED
led = LED(12)
led.on()

Os podéis imaginar qué conveniente es todo esto cuando queremos enseñar a un chaval (o varios, o un tropel de ellos) los fundamentos combinados de la programación y la electrónica sin tener que darle una aburridísima clase de resistores, resistencias, corrientes, voltajes e intensidades para no quemar su Raspberry Pi y una clase de medida con un polímetro. Cambiando la instrucción de encendido por una de parpadeo y el puerto 12 por el 5…

¡Y sólo con dos cables y un LED!

Conclusiones

El RasPiO Pro Hat es una pequeña gran inversión para cualquiera, de cualquier edad, que esté empezando a combinar programación y electrónica. Usemos o no GPIO Zero, proteger los pines GPIO es algo esencial para no dañar la Raspberry Pi irremediablmente.

Además de lo conveniente que es la protección de por sí, lo más obvio que este aparato permite es realizar muy rápidamente un montaje de prácticamente cualquier tipo en muy poco tiempo. De esta forma, podemos centrarnos en la conexión básica de elementos y en la programación, obteniendo resultados prácticos en apenas minutos:

  • Te va a permitir captar la atención de los niños a la hora de introducirlos en la materia, evitando ahuyentar a los más distraídos al hablarles de conceptos como los divisores de tensión y las leyes de Ohm y de Khirchoff y las consecuencias que podría sufrir su Raspberry Pi de hacerlo mal.
  • Dejar tu Raspberry Pi a un niño para que experimente con ella con total libertad y unas mínimas precauciones y guía, dando rienda suelta a su creatividad sin consecuencias económicas 🙂

Obviamente esto no es una solución de futuro para todos; lo lógico es plantear un aprendizaje gradual para aquellos que lo deseen pasando, a su debido momento, por el capítulo de la protección de pines, pero en cualquier caso es una gran herramienta para iniciar a cualquiera en estos temas.

Si queréis más información, podéis consultar la web del producto y el manual de primeros pasos con GPIO Zero (ambos en inglés, este último en formato PDF).

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